Encarar un “The estate of the art” de la tecnología abriría una historia de dimensiones superpuestas que un ingeniero de formación que lleva un cuarto de siglo en el campo de las telecomunicaciones, primero, y ahora en el mundo de la digitalización, pero en especial de la nube, podría ayudar a entender.

Por Rubén Chorny de revista Mercado – Fuente: http://www.mercado.com.ar/notas/8026513

El inmigrante ruso Boris Garfunkel ya soñaba con la tecnología en 1913, cuando creaba BGH, las iniciales de su nombre y apellido, e “hijos”. Sin embargo, empezó por estamparle el sello a púas para tocadiscos y transcurrieron varios años hasta que incursionó en la electrónica. Fue uno de los pioneros en aparatos de aire acondicionado. De ahí saltó a las telecomunicaciones, de la mano de Motorola, para picar en ese trampolín hacia el futuro mobile.

Pero en el ínterin hubo un tránsito intensivo por los derroteros virtuales de la informática, con el desarrollo de sensores inteligentes para medir y visualizar datos de telemetría en minas y pozos petroleros que antes se transmitían por radio.

Se perfilaba otra BGH, de matriz más inclinada aún a la tecnología como imaginara al comienzo el fundador, pero actualmente con las ramas de la familia apellidadas Hojman y Teubal al mando.

Por ese andarivel transitaba un ingeniero que supo ser CEO de Impsat, abrevó del mundo de las telecomunicaciones y convergió en 2015 con el derrotero del inicio cuando le compraron Latinware, la empresa que había formado para dar servicios en la nube.

De ahí en más empezó a cobrar dimensión BGH Tech Partner, “una empresa de ingenieros, que conocemos la tecnología, somos parte del diagnóstico. Que vendemos servicios de Amazon y de Google, ayudamos a los clientes a ir a la nube y tratamos de ser una especie de puente entre la tecnología y las empresas o, en consumo masivo, las personas”, según desgrana Marcelo Girotti en una entrevista concedida a Mercado en sus oficinas de Núñez.

No conformes con haber armado el rompecabezas con los distintos componentes y entregarlo llave en mano, se propusieron erigirse en la empresa argentina con proyección regional.

“Chile la tiene, Brasil también. En nuestro caso tenemos todo para ser la multilatina argentina que integra este tipo de soluciones. Con este modelo de negocios, incorporamos research & development de firmas world class, más lo nuestro y las necesidades que tiene el mercado”, sostiene, para resumir el objetivo en “la regionalización de las operaciones en forma inorgánica en Perú y Uruguay, y con adquisiciones en Colombia y Guatemala”.

En dos años se desarrolló la unidad de negocios orientada a brindar servicios en la nube e internet de las cosas, que pasa por la conectividad, la telecomunicación e intervienen analytics, inteligencia artificial. Factura más de US$ 120 millones en toda la región. Se apalanca en la transformación digital que se viene produciendo en el mundo.

“Estamos ayudando a las telcos. No es un único segmento, hay varios con soluciones específicas. Hoy estamos un tercio, un tercio y otro tercio: gobierno, empresas, telcos”, describe.

“Tuvimos mucho que ver en el desarrollo de Flow de Cablevisión, todo lo relacionado con la red híbrida, data packeting inspection (poder entender el perfilado de los clientes), a qué hora usan internet e información para que puedan hacer paquetes, mejorar la red, las promos –puntualiza–. Lo que se viene ahora es la evolución de los televisores, de modo tal que dentro de poco no se necesitará más conectar el cable. Con internet, Netflix, YouTube, Flow. Y ahí está también BGH”, se entusiasma.

La nueva economía:

La matriz tecnológica, afirma el CEO de la empresa del tradicional grupo cuyo insumo son los cerebros, constituye el núcleo de un nuevo modelo de negocios que toma espacios cada vez más grandes de la economía real: “Airbnb, la compañía de locaciones más grande del mundo, no es dueña ni de un solo departamento; Uber, la más grande del mundo de transporte, no tiene ni un solo auto; Facebook, la mayor compañía de contenidos del mundo, no desarrolla ninguno propio; Amazon, la cadena de retail que más vale en el mundo, no tiene supermercado ni negocio a la calle (excepto ahora por un supermercado experimental sin un solo empleado) y toma participaciones más grandes”, enumera.

El ecosistema se ha ido forjando con esta corriente mundial y la transformación digital lo comprobó, según sus propias palabras, en el Summit, la cumbre, de Amazon en Las Vegas que visitó: ¡había 46.000 personas, entre programadores, empresas que venden, interesadas por algo!

Es que la tecnología lleva a adaptarse o morir, extrae casi como verdad de Perogrullo. “Los que tenemos algunos años vimos cómo IBM tenía de claim server, los grandes centros de cómputos y las terminales más bobas interactuando. Todo esto fue potenciado por internet y la hiperconectividad que tiene todo el mundo. Entonces, en lugar de tener un centro de cómputos para cada empresa, se empieza a disponer de un megacentro de cómputo en la nube, que tiene gran accesibilidad, y se pueden adoptar todas las ventajas que tiene ese procesamiento global”, reseña.

La nube fomenta la necesidad de más espacio para colgar más datos, más información y guardar eso in house requeriría mucha inversión. El costo es proporcional a la inversión que debe hacerse en los proveedores convencionales en espacio de disco y demás, advierte.

En la nube no se guarda proporción con el espacio que se ocupa. El manejo exponencial de datos requeriría costos proporcionales si se hiciera in house, mientras en la nube se paga por uso, o sea, es muchísimo más económico, compara, y le añade que también se aprovecha el procesamiento, la seguridad, que hoy en un centro de cómputos es muy complicada, entre otras cosas. Se desarrolla gran cantidad de aplicaciones en la nube a un costo bajísimo.

No es una cuestión menor, en este aspecto, la de la ciberseguridad, ya que la tendencia al idear las soluciones consiste en dividirlas en compartimentos estancos para no dejarle huecos al ciberdelito.

Hoy es inconcebible que una solución de IoT no tenga la seguridad asociada. Cuando se lleva a la nube alguna aplicación, implícitamente, los servicios incluyen la seguridad. Previene que si les encontraran un problema de seguridad a un Google o Amazon afectaría directamente sus negocios. Además de tener procesos que aseguran las protecciones contra este tipo de ataques, en el caso de Google es uno de los fabricantes mundiales de uno de los equipamientos más grandes, con los que se abastecen a sí mismos y no están a la venta. O sea que el cliente de Google es usuario de equipos hechos exclusivamente para Google, con tecnología de Google. Son sus propios servidores que no usa nada más, repasa el líder de la consultora high tech de BGH.

Inclusive, subraya, todas estas grandes empresas en la nube tienen certificación de firmas que usan los organismos gubernamentales.

“En nuestro caso, tenemos un Security Operation Center (SOC) –acá y en Colombia– y a través de herramientas podemos ver patrones de intrusión, y a nuestros clientes, con el pequeño cañito que les vendemos, los monitoreamos y nos damos cuenta de las amenazas”.

Según su opinión, se impone tercerizar ante la dificultad de tener in house a alguien que sepa de ciberseguridad y esté en la cresta de la ola, cuando hay un solo cliente para amortizarlo.

“El servicio lo damos como one to much, a través de dos o tres técnicos muy especializados, que conocen mucho y los vamos actualizando con lo último que pasa en ciberseguridad, puestos al servicio de una gran cantidad de clientes. Por ejemplo, gerenciamos la seguridad en un banco en Colina muy grande, con productos de Cisco, junto con la de varias empresas de la Argentina.

Sensores que hablan:

En la joven rama de la antigua firma BGH, Tech Partner, no ocultan el orgullo de haber instalado en la Ciudad de Buenos Aires todo un sistema de sensores que miden el nivel del agua en distintos lugares estratégicos de las cañerías de desagüe.

Evolucionan según el movimiento del agua dependiendo del registro en cada sensor y, dotados de algo de IoT e inteligencia artificial, el sistema va aprendiendo que, si se llega a un nivel y a otro, es porque se va a inundar en un lado, y entonces se generan alertas tempranas. Pero también empieza a almacenar big data, y los analytics permiten observar que, en una zona donde no drena agua, eventualmente podría inundarse por estar superpoblada. Al ser distinto con o sin edificios, hay que ver el código urbanístico o que las obras estén asociadas al desarrollo de edificación.

Es uno de los principios que se tienen presentes en la construcción de ciudades inteligentes.

El cambio climático entraña otro desafío, conforme apunta. “Hoy en el mundo no hay modo de predecir las lluvias porque el caudal de agua anual no se modificó, pero la caída de lluvia se concentra cada vez en menos tiempo y no hay cañería que aguante, lo cual obliga a pensar en un regreso a los reservorios de agua para que se llenen en los momentos críticos de la tormenta y que se vacíen con tiempo a fin de evitar que baje toda el agua junta”, sentencia.

Todo se remite a sentarse con los clientes a pensar. “Hay una modalidad que se llama insight thinking y viene de la universidad de Stanford, un enlatado que se trata con el potencial interesado, el cliente, y con el cliente del cliente, y así se empieza a ver cómo ciertos procesos se podrían hacer distintos con la tecnología”, se explaya.

En la solución hidrométrica intervienen, en parte, las telecomunicaciones, porque se conecta con una red existente de la policía en la Ciudad; hay sensores desarrollados específicamente y diseñados por la prestadora del servicio.

“La información va a una base de datos que después tenía que tener analytics, y nosotros nos encargamos de programarlo y hacerlo. Esta polifuncionalidad que aseguramos de punta a punta le permite al cliente tener un llave en mano, entonces no necesita integrar algunos de los pedacitos”.

Para que se entienda, pone de relieve que no solo hacen desarrollo propio para algunas aplicaciones, como puede llegar a tener Globant, sino que incorporan tecnología que tiene su propio research & development.

Y ejemplifica: “Cuando se usa Saphana ya se sube a los hombros todo lo que hizo la gente de Sap, se meten estos buildings blocks para hacer integralmente una solución que le funcione punta a punta al cliente”.

Como por el ojo de la cerradura, un cliente de BGH Tech Partners puede controlar en el depósito a los operarios, si utilizan guantes y la vestimenta reglamentaria mientras trabajan.

La cámara, que permanentemente registra lo que sucede adentro, está dotada de la inteligencia artificial para entender que, cuando el color de la mano es el mismo que el de la cara, significa que no tiene puestos los guantes y, asimismo, detecta si está usando el calzado reglamentario. Caso contrario, salta una alarma.

–¿Qué van a hacer en 2018?

–Esto mismo que hacemos para la Ciudad de Buenos Aires y viene bien acá, se necesita en Barranquilla, y en un montón de ciudades muy relevantes. Tenemos soluciones de transporte, de seguridad, para cada uno de los segmentos en los que vemos que hay un mercado muy interesante de América latina para explotar y poder exportar know how.

–¿Ciudades inteligentes?

–Es uno de ellos, pero en finanzas tenemos un market share relevante. También en las telcos para todo lo que es el desarrollo de las redes híbridas, de cobre, fibra y coaxil, para el analytics y el perfilado de los clientes de las telcos, para todo lo que es wireless. Instalamos para una de las telcos 1.000 puntos de wifi on flowing. Esto quiere decir que llevamos el teléfono al estadio de River o al Único de La Plata, la voz va por la red celular y los datos por un wifi que atiende grandes masas. Permite chatear, postear fotos, sin saturar la red telefónica.

 

Buscar oportunidades, el secreto de Amazon

Amazon Web Services surge a partir de un black friday, cuando en la gran tienda virtual comprobaron que, al no poder procesar y almacenar la masa de información generada, no podían atender a todos los clientes y se perdían negocios.

Para no dejar escapar más oportunidades decidieron sobredimensionarse. Que esté lo necesario y se pueda ampliar la atención en los picos de carga. Pero como éstos son erráticos, fueron más allá y resolvieron vender esa capacidad momentáneamente ociosa.

La necesidad agregada les permitió optimizar, hacer el coworking. El planteo sería: si una mesa para tres personas se puede usar en diferentes horarios para 10 y se comparten los costos, qué mejor. Fue, en todo caso, el concepto que Uber aplicó al uso del auto: una persona que va solo todos los días del conurbano norte al centro podría subir otros tres pasajeros y que compartan los gastos…