Decidir cuándo adoptar la nube y qué estrategia es la más adecuada puede ser complejo, y son muchos los interrogantes que pueden surgir en el camino: ¿estoy listo para iniciar mi camino hacia la nube? ¿es seguro o estoy poniendo en riesgo mi negocio? Resulta que no hay un único camino igual para todos: cada organización debe definir cómo avanzar de acuerdo a sus necesidades particulares, procesos y capacidades. Sin embargo,el impacto que tiene en todos los casos siempre es positivo.

 

Y es que, en un contexto marcado por un desarrollo vertiginoso de la tecnología, cada vez son más las empresas que entienden la importancia de llevar adelante su transformación digital en búsqueda de una mayor competitividad y de poder escalar su negocio. Es así que resulta necesario adoptar cuanto antes una cultura de innovación y agilidad que responda a las nuevas necesidades del mercado. Y la nube aparece como uno de los principales aliados estratégico.

De acuerdo al IDC, el 60% de los CIOs estará migrando sus operaciones a una plataforma cloud en 2019 y se prevé además que en los próximos 4 años se dupliquen los presupuestos para contratar estos servicios de migración . Esto se debe a que la nube no solo ayuda a mejorar la productividad, sino que habilita nuevos modelos de negocio y escalamiento, representando grandes oportunidades para las organizaciones, haciendo posible eficientizar costos al mismo tiempo que ofrece una mayor velocidad y un nivel de  variabilidad (Opex), fiabilidad y escalabilidad inigualable.

 

Gracias a la tecnología cloud que facilita la comunicación y permite que la administración y transferencia de datos sea más flexible, personas alrededor de todo el mundo pueden trabajar en un mismo proyecto conjunto en tiempo real y en red. Sin importar dónde se encuentren, miembros de una organización (o de distintas organizaciones que trabajan colaborativamente) pueden acceder a sus documentos desde cualquier dispositivo móvil y son capaces de compartir entre ellos información y archivos al instante, con la tranquilidad de que la misma está protegida con los más altos estándares de seguridad, potenciando los ecosistemas de trabajo cliente+empresa+proveedor.

 

Por su parte, las compañías dejan de incurrir en costos innecesarios de infraestructura y mantenimiento y pagan por un servicio a medida, permitiéndoles disponer de la tecnología que necesitan en el momento en que la necesitan. Al democratizar el acceso a distintas herramientas, la nube representa un camino óptimo para lograr la consolidación y el crecimiento de todos los negocios, haciéndolos más dinámicos y permitiéndoles estar en constante innovación.

 

Para cualquier organización, migrar a la nube es una forma de crecer y evolucionar; abre nuevos caminos y permite llegar más lejos. Esta será la clave para el éxito de los negocios: aquellos que sean flexibles y tengan una rápida capacidad de adaptación podrán diferenciarse y lograr una mayor liquidez. La tecnología cloud no tiene límites; es momento de animarse a dar ese paso.