Los centros de datos son un factor esencial de la transformación digital y, por tanto, deben poder ser flexibles, escalables y crecer rápidamente según se necesite. Hay tres tendencias que impulsan la necesidad de modernizar los centros de datos:

 

  • Las aplicaciones están evolucionando y necesitan arquitecturas y capacidades modernas.
  • Las cargas de trabajo están más distribuidas y precisan mayor supervisión y seguridad.
  • Los desarrolladores exigen mayor flexibilidad en entornos multicloud por la velocidad y escalabilidad del desarrollo de las aplicaciones. 


Aunque los enfoques de nube híbrida y multicloud muchas veces son utilizados como sinónimos, hay importantes diferencias. Mientras que la nube híbrida está formada por servicios públicos y privados orquestados entre sí, el enfoque multicloud funciona con la combinación de entornos públicos y privados de múltiples proveedores. El beneficio principal es el de poder migrar las cargas de trabajo hacia cualquier nube de acuerdo a las necesidades que tenga cada compañía, y realizarlo al ritmo que deseen de acuerdo a sus objetivos. Estos enfoques no son excluyentes y muchas organizaciones los eligen de forma simultánea. 

 

Según IDC, el 58% de los usuarios de la nube trabajan con al menos cuatro proveedores. El desafío entonces será focalizarse en donde se encuentran los datos y eliminar las limitaciones actuales de los centros de datos para colocar las cargas de trabajo donde necesite el negocio.

 

La analítica y la visibilidad en el comportamiento de las aplicaciones, toman un papel crucial en este aspecto para tomar decisiones respecto de cuál es el camino más conveniente para distribuir las distintas cargas de trabajo de acuerdo al rendimiento. A su vez, se podrá elegir alojar datos sensibles en nubes privadas dejando las nubes públicas e híbridas para aquellos con distintos niveles de sensibilidad. 

 

La seguridad es otro de los factores importantes de la innovación en las empresas ya que, según TechBeacon, con las arquitecturas tradicionales se tarda alrededor de 191 días para detectar una falla en la seguridad, lo que requiere que la modernización de los centros de contactos venga acompañado de una estrategia integral de seguridad que permita identificar rápidamente cualquier falla y solucionarla.